La aprobación se une a la luz verde que la Unión Europea ya dio al Argus II en 2011. El sistema, no obstante, dista mucho de ser perfecto. El Argus II está formado por una retícula fotosensible de sólo 60 × 60 píxeles que se instala en el fondo del ojo.
La retícula está conectada a una cámara que se lleva en unas gafas y que procesa la imagen que el paciente tiene delante. El dispositivo permite a la persona distinguir luces y sombras con una resolución muy básica, pero al menos suficiente para desenvolverse en el mundo que le rodea, que siempre es preferible a una oscuridad absoluta.
La aprobación federal del uso del Argus II para tratamiento abre la puerta a una aceleración en la investigación de prótesis biónicas para otros usos.
Fuente: xataka.com
